martes, noviembre 04, 2008

DOCUMENTAL: EL CLAVEL NEGRO

Hace pocos días se estrenó la película El Clavel Negro, es un filme mexicano dirigido por Ulf Hultberg que a mi parecer tiene una excelente trama que no hay que dejar de ver. La historia permite a través de la ficción conocer y comprender qué pasó en Chile durante el golpe de estado de1973. Recrea la acción del embajador sueco en Chile, Harald Edelstam, quien se escudó en su título político para salvar del fusilamiento a miles de refugiados chilenos.
Si bien es una ficción basada en hechos reales, está tan bien lograda que a momentos parece que fuera un documental, tiene mucho de “Un Diplomate Français à Santiago”, que nos presentó el cineasta chileno Patricio Paniagua con la historia de Ronald Husson, promotor cultural que refugió a cientos de artistas en la embajada de Francia.
Cuenta como la Junta Militar comienza con una sangrienta persecución política en contra de todas aquellas personas que no aceptaran los ideales del dictador Pinochet, muestra los asesinatos masivos en las mismas locaciones que en épocas de dictadura, como por ejemplo el Estadio Nacional, lugar en el que concentraron a miles para torturarlos, desaparecerlos o matarlos”.
Pero ¿Qué lo motivó a Edelstam a ayudar a toda esta gente? La respuesta está en las salas del cine porque es ahí donde puedes ver que Edelstam, se encuentra a sí mismo y a su verdadero amor, Consuelo. Una joven revolucionaria que se pone en su camino para ponerlo a prueba y para cambiar eso que lo atormentó por tantos años.

jueves, agosto 21, 2008

Guatón y N.N (frente a una audiencia)

En un salón oscuro con mucha gente sentada a los alrededores todo en silencio y los dos personajes frente a frente a un metro de distancia.

N: que distinto estás. Te acuerdas de mí

G: puede ser

N: Cómo.

G: que puede ser, pero yo creo que no

N. Mírame a los ojos. Sé que han pasado muchos años pero…

G: no hay necesidad.

N: mírame. Si no me miras es obvio que no te vas a acordar (silencio…)

G: no hay necesidad de mirarte estoy más que seguro que no me acuerdo de ti. Y se lo digo a la cara a todos ustedes. No sé quién es ella.

N: Insisto. No soy la misma niña de hace 30 años. Lo sé. Tengo una que otra arruga y el pelo un tanto canoso pero es cosa que me mires y te des cuenta que a pesar de todo estos años sigo igual.
(La mira con inseguridad)

G: En treinta años uno cambia mucho

N: puede ser. Pero hay cosas que siguen igual. Ya no eres ese tipo alto y fornido con voz imponente que conocí cuando tenía 19 años. Pero aunque ahora uses muletas y tu tono de voz se oye como si estuvieras con la lengua atrapada sigues siendo el mismo.

G: y según tú dónde nos conocimos

N: Esto es el colmo. Me habían dicho que los hombres tenían mala memoria pero pensé que lo nuestro fue más que un amor de verano (voz irónica)…
Comienzo del 74. Un amigo te contó que era una buena deportista y me fuiste a buscar. Yo estaba de vacaciones. Eran como las cinco de la tarde cuando llegaste a mi casa. Ibas acompañado de más delegados todos vestidos de gris. Apenas hablaste con mi familia. Me cogiste del brazo y me dijiste que iba a aprender lo que realmente era la vida. Todo fue muy rápido. Ni bolso armé. Partí con mi buzo y un par de zapatillas. Nos fuimos en un furgón y llegamos al campo de concentración. Estaba emocionada.

G: ¡pero que imbécil eres! Di las cosas como fueron y deja de lado tanta metáfora comunista de mierda.
Señores el ’74 fui suboficial de Pinochet. Durante el Gobierno de su querido presidente Salvador Allende, estuve infiltrado como dirigente poblacional y gracias a eso después tuve el honor de delatar a todos los perros del MIR y muchos comunistas. Participe directamente en torturas. Me burlé en la cara de todos y a muchos de ellos los hice desaparecer. Y si alguno de los que están aquí siguen buscando los huesos de alguno de ellos, nunca los encontrarán porque en una de esas hasta me los comí. Y en cuanto a lo que dice esta señora. No la conozco. De partida porque fue a comienzos del ’75 que estuve a cargo del campo de concentración “deportivo” (hace comillas con las manos) y es imposible que la conozca porque no tuve contacto con estudiantes, sino sólo con gente mayor. Mucho directivo y gente importante.

N: no me sigas negando mira que si hoy soy una mujer fuerte es gracias a ti. Acuérdate no más…
Un día, nos llevaron al parque a jugar la gallina ciega. El que se caía perdía. Hubo un momento en que éramos muchos en el suelo. No estábamos haciendo montoncito. Pero ustedes así lo veían. Media asfixiada por el peso de mis compañeros quise gritar pero no nos dejaban. No aguante y solté un ruido. Te acercaste a mí y me sacaste del montón.
Me llevaste a una casita de muñeca. Me violaste y me maltrataste. Yo seguí con los ojos cerrados. Así me tuviste días.

G: hijo perra si dices que te tuve a ojos cerrados es imposible que me reconozcas. Nadie le puede creer ya di mis razones.
N: no hay necesidad de verte para saber quién eres. Han pasado más de 30 años pero sigues siendo el mismo. Hueles a cerdo podrido. La mezcla de tu grasa intentando ser tapada con ese fétido perfume flaño es imposible de olvidar.
y si te hubiera violado o te tuviera que reconocer lo haría con gusto porque si hubo cosas que disfrute de todo ese tiempo fue ver como sufrían todos los rojos de mierda. Cada lágrima una eyaculación. Pero tú no existes. Porque el 74’ nunca existió la famosa Villa Grimaldi.


(En dramaturgia tuve que escribir un diálogo a partir de un hecho o un personaje real. Elegí a Osvaldo Romo Mena, más conocido como el Guatón Romo, uno de los hombres más crueles y cerdos que articuló la dictadura de Pinochet.(73-89)).

Un matrimonio forzado

(El Caballero de Copas, el Enamorado, la Luna, Reina de Dineros, 2 de Copas, el emperador, Caballero de Espadas, el Loco, el Diablo, el Conductor del Carruaje, la Muerte)


Recuerdo perfectamente esa noche cuando el Emperador me mandó a buscar con el Conductor del Carruaje. Así es, ese hombre tímido y canoso que vestía siempre una capa café tocó a mi puerta una y otra vez.


- ¿Qué desea señor, por qué llama a mi puerta a estas horas de la noche?
- Vengo de parte del Emperador, le ha enviado esta carta
- ¿Está seguro que es para mi?


Me miró fijo a los ojos y con una sonrisa marcada por dos grandes margaritas afirmó con su cabeza. Confundida y no muy convencida la tomé, la guardé en el bolsillo de mi vestido y cerré rápidamente la puerta, pero antes que ésta llegara a su tope el Conductor del Carruaje la frenó con su pie.

- Disculpe señorita no quiero incomodarla pero debe leerla con inmediatez porque usted debe venir conmigo. El Emperador la espera.

-¿qué?


Nada calzaba en mi cabeza. Yo, una mujer tosca que había dedicado su vida a diseñar espadas, oficio aprendido de mi padre Sir Thomas Petit, el Caballero de Espadas ¿Por qué era llamada por el Emperador? Abrí cuidadosamente el papiro y comencé a leer el texto que estaba escrito con una caligrafía hermosa de un fuerte color dorado.


“Querida Luna:
Sé que te preguntarás por qué te escribo a estas horas de la madrugada y con tanta urgencia, pero creedme que esto no ha sido nada fácil para mí. En primer lugar porque no te conozco y en segundo porque nunca he sido participe de aprovechar mi poder absoluto para aproximarme y exigirle cosas a mi pueblo, pero hoy me he visto en una situación tan extrema que me he obligado a abandonar mis costumbres para sobrevivir a la muerte de mis sueños. Hoy soñé que me enfrentaba a unos dragones y en un movimiento mal logrado con la espada que compré a tu padre me hería a un costado de mi corazón. Mi blusa de seda se tiño de azul y en el intento por no morir fui visitado por la Muerte quien me dijo: “Se ve en tus ojos las ganas de vivir. Te daré una oportunidad pero sólo si consigues en siete horas esposar a una mujer”.
Te debo confesar que no amo a nadie, que nunca tuve en mis planes contraer matrimonio a tan temprana edad. Que si mi elección fue ésta se debió a que tenía la necesidad de romper con la tradición de mi familia.
Te busqué. Fue la espada, mi espada. Te busqué... La elección de dos caminos o el fin de mis proyectos o el de mi sangre. Te busqué. Ven no lo dudes, algún día te amaré”.


Después de leer la carta pensé en escapar, pero el Conductor de Carruaje me pidió que no lo hiciera. Me lo dijo de una forma que me sentí convencida. Cerré la puerta de mi casa y partí. A la media hora y tras una ceremonia muy sencilla y ligera me convertí en la Reina de Dineros. Al poco tiempo nació mi hijo el Loco. Se llama igual que su abuelo. Él, se juntó con 2 de Copas hijo de mi mejor amigo el Caballero de Copas, que era apodado el Enamorado porque vendió su alma al Diablo a cambio de conseguir el amor de su mujer.




martes, abril 08, 2008

¿Infieles por conveniencia?

Personaje: Trauco y la Pincoya

Se encuentran sentados en la terraza de un palafito. Conversan con tono serio hasta que la conversa se desvirtúa...

T: weona necesito follarme a una pendeja porque tengo las bolas re-hinchadas y con vo' no pasa na'

P: y qué esperay po' weón lento.

T: ¡vo po' la más p… rápida!

P: qué ¿te las tay dando de chorito? O querí que te saque pica porque si querí eso te cuento altiro que hice anoche. Abre tus orejas peluas weón haber si por primera vez escuchay algo.
Anoche me fui pal muelle y me tiré a Juansito. Dos horas mete y saca. El pendejo principiante tuvo resistencia y vo' sabí que tengo cuerda. Así que no me vengay con gestos idiotas porque…

T: qué te pasa si sólo te iba a preguntar ¿de dónde sacaste a ese?

P: Na po' lo tenía sapiao desde la otra vez. Pero habían más weones así que seguí escondía. Pero ayer fue distinto subió la marea, y todos los weones se fueron pero este tiene cojones cacho que tendría más suerte y se metió a pescar. Yo lo miraba desde el roquerío. El loco tiene N fuerza, sacó solo la malla. Como quinientos kilos de piure al hombro. Le vi los músculos, el cuerpo sudao y esperé que llegara a la orilla. El resto pa' que contarte siempre lo mismo. Me paré frente a él con una sonrisa calentona, mi vestido de gasa blanca y balancee mis caderas sensualmente.

T: Y vo' creí que eso es sacar pica.

P: Sipo

T: puta pa' mi no es chiste. El otro día iba caminando por el bosque. Mi cuerpo
necesitaba follarse a una pendeja. Vo cachai po' con vo no pasa na'. De repente sentí unas ramas. Me asomé despacio y había de espalda una mina en pelota. La mina estaba ahí lista pa' ponersela. Se parecía a vo' por la espalda. Delgada, piel blanca. Omoplatos sobresalidos. Había un riachuelo y se estaba metiendo a él. La vi inclinarse hacía el agua y largo una risotada.

P: ¿y su cara?

T: puta me vay a dejar seguir. La mina se tomó el pelo. Y mostró un cuello de miedo. ¡chucha a esta no la dejo! Se me afilaron los colmillos peor que drácula. Me empecé a mover pa' verle la cara pero pisé unas ramas que sonaron tan fuerte que me tuve que meter bajo unas nalcas. Se giró pero no la alcancé a ver.

P: no ve que erí lento. Deberías haber salio de una.
T: pa' que decí eso si vo sabí mi forma de actuar. Me meto con pendejas inocentes y pa' eso tengo que mirarla directo a los ojos. Ahí cacho si son vírgenes o no. Feo soy me faltan las patas pero vo cachay tengo mis encantos y como vo' no podí tener hijos…

P: ¡callate idiota!

T: no me voy a callar. Vo creí que siempre quise hacer lo que hago. Lo único que quiero es tener un hijo contigo porque crei q busco y busco.

P: no me vengay con weas

T: que wea. Algún día voy a tener un hijo que se parezca a ti y me lo voy a llevar y vamos a vivir los tres como la familia que no somos. La mina del otro día tenía tu misma espalda, después de un rato aproveche que cantaba un tuetue pa' moverme y acercame a ella. Avance hasta quedar en su espalda no me sintió. De repente se resbaló en unas piedras musgosas y cuando se intentó estabilizar se dio vuelta y la agarré a su cintura, listo al ataque. Me helé

P: qué. Acaso le viste los ojos y la mina ya se requete había metio con toos. No Leona. Me helé porque el sueño de un hijo se fue a la mierda. (se pone a llorar) cuando la mina se dio vuelta… puta ese pelo azabache y largo.

P: que pasó?

T: que cuando la mina se dio vuelta la miré y… (se calla)

P: puta weón dime que pasó

T: que cuando la mina se dio vuelta me di cuenta que no era…

P: ¿que no era que?

T: que no era mina