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sábado, octubre 23, 2010

Mar

Mar, inerte es tu agua llena de vida en su interior. Peces, focas y algas no es nada para todo lo que tienes.
Pienso en ti cuando me siento sola. En tu tremendo cofre de sentimientos ajenos con intensas historias de amor, buenaventuras y muerte. Y en tu largo recorrido por Chile, me detengo en Isla Negra, para hablar de ti y de mi.
Ahí, acompañado de grandes rocas, en las que me siento a pensar en el pasado, rescato la sonrisa de mi abuelita cuando chapoteaba con su rostro irradiando placer las caricias de tu espuma blanca.

Atenta escucho el ir y venir de tus enormes olas que lucen en degradé. Olas que revientan fuerte y forman esa brisa húmeda y espesa que roza a quienes se aproximan a ti.
Tardes enteras me hablas, me aconsejas como acabar con mi pesar. Y si estoy contenta logras que el amor rebose por mi cara.
En el día, tus olas reclaman compañía. Yo siempre fiel, hasta con lluvia te acompaño. Tu hielo me toca. Me toca fuerte y corre por mis venas, pero a pesar que siento dolor me haces sentir bien. No soy masoquista pero me gusta que seas brusco.
Tu voz es fuerte, revientas y me asustas; y cuando te enojas lo sé no respetas a nadie.
Ante la ira de la gente te tragas los cuerpos de muchos, pero eres al único a quien se perdona.
Y yo ¿Te perdono? En la calma de tus aguas escondidas algún día yaserán mis cenizas esparcidas.

martes, febrero 16, 2010

¿Una ducha pornográfica o una tina erótica?

Estaba fatigada. Me dolían los músculos, los poros, las fibras, el pelo, las uñas y la piel. El trayecto a casa se hacía interminable. La micro frenaba en todas las esquinas para tomar y dejar pasajeros. Y yo, no quería saber más de problemas. Chata del trabajo, de los minos, chata. Chata de todo.

- Lo único que te hará cambiar ese mal humor es tomar un baño gitana.
- ¿Un baño?
-Sí, un baño

Y comenzó la disyuntiva. Ahora qué elegir. Una ducha calientee intensa o un buen baño de tina tibio y relajado. La guerra entre el erotismo y la pornografía. Entre lo brusco y lo suave.

Y pensé. Un baño de tina es como hacer el amor: Te sacas la ropa, subes una pierna, luego la otra, te recuestas, sientes pequeños escalofríos en tu piel y entregas tu cuerpo a esas suaves caricias que te dan las ondas del agua. Y despejas tu mente, y te olvidas y por un instante te entregas a la sensación de ese tibio baño de tina que elegiste hacer. Y te gusta, te relaja, te encanta.

¿Pero era eso lo que quería? O realmente me en ese día en que sentía que todo estaba mal, era mejor descargar las energías de forma rápida, brusca y muy placentera. Con un chorro en el espinazo que pegara fuerte casi como un latigazo. ¿Sadomasoquismo? No. ¿Dolor? No. ¿Placer? Sí. Una ducha pornográfica, donde llego al baño, me saco la ropa, enciendo el agua girando la manilla a su máxima potencia y me entrego a un golpe chispeante que perfore mi cabeza, mis hombros y mi piel.

Elige.